Jacqueline Clarac de Briceño: “Necesitamos revisar la historia, porque nos la han saboteado”

 

(Mérida, Venezuela, 12/10/2018) A propósito del Día de la Resistencia Indígena, conmemorado en Venezuela el 12 de octubre de cada año, la profesora Jacqueline Clarac de Briceño, coordinadora general y académica de la Red de Antropologías del Sur, llamó a reescribir la historia, no sólo de nuestro país sino del mundo, en su charla “1492, los vacíos de la historia”, dada en la sede de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) en la capital merideña, ubicada en el sector El Espejo. “Necesitamos revisar la historia”, insistió, “porque nos la han saboteado”.

A lxs estudiantes del Programa Nacional de Formación de Artes y Culturas del Sur, de UNEARTE-Mérida, y demás presentes, les afirmó que la historia, como el resto de ciencias, es una disciplina subjetiva a pesar de que se pretende que sea objetiva. Los invitó a leer a un historiador peruano, quien estuvo residenciado en Venezuela, Luis Erasmo Ninamango Jurado, quien trabajó en los Archivos del Vaticano y ahí descubrió que el primer mapa de América lo habían hecho los chinos 200 años antes de que Cristóbal Colón llegara a este continente. En dicho mapa aparecía lo que hoy se conoce como Europa, África y las costas de América, por el lado del Océano Pacífico, y las actuales Antillas. “Era utilizado, los árabes tenían intercambios con los indígenas de Brasil”, subrayó Clarac de Briceño.

Ese primer mapa de América hecho por los chinos luego llegó a Portugal, recordándonos que los árabes estuvieron durante ocho siglos en esa nación y en España, y el intercambio era común; posteriormente el mapa llegó, ya modificado por los portugueses, a manos de un príncipe muy culto de Florencia, en Italia, el mismo que luego financió a Galeotto Cei, el cronista más antiguo que escribió sobre Venezuela (apenas editado su libro en 1991). Ya en dicho mapa se había sustituido la figura del Buda por la de San Cristóbal y explicó que las Antillas eran las “Santillas”, es decir, las santitas que acompañan a dicho santo.

“Hay un mar muy complicado para atravesarlo cerca de las Antillas, se llama el Mar de los Sargazos, yo me preguntaba: ¿Por qué Cristóbal Colón pudo pasar por ahí y evitar ese mar? Era una mentira que no sabía a dónde iba, resulta que Colón estuvo ocho años en Portugal, rogándole al Rey que le diera el mapa, y finalmente este lo mandó a ver a ese príncipe de Florencia, quien le dio una copia del mapa” y así fue cómo finalmente llegó a América. Según Jacqueline Clarac de Briceño, este es un “hueco de la historia” como llama a esos períodos de tiempo o cadenas de sucesos invisibilizadas o deformadas por lxs historiadorxs y los grupos de poder.

 

Leyenda: La doctora Jacqueline Clarac de Briceño en la charla “1492, los vacíos de la historia”, en UNEARTE. Foto: AMG.

 

La deformación sobre la resistencia indígena

Otro “vacío de la historia” sería preguntarnos por qué los europeos fundaron primero la Ciudad de México en 1521, luego atravesaron el Océano Pacífico para llegar a las actuales Bolivia y Perú (donde fundan Lima en 1535), y crean Santa Fe de Bogotá, hoy capital de Colombia, en 1538 (Virreinato de la Nueva Granada). “¿Por qué no ocurrió lo mismo en Venezuela? Caracas, que era de los indígenas Caracas y los Teques, dirigidos por Guaicaipuro, fue fundada en 1567, mientras en las otras ciudades ya había virreinatos. Es un hueco en la historia y tengo dos hipótesis: pensaban que acá no había minas de oro, porque ustedes saben que los europeos andaban en la búsqueda de oro; y segundo, tuvieron un miedo pavoroso de los Caribes”.

Los europeos, según Clarac de Briceño, supieron de los Caribes por los Arawak, porque por su mito de origen (una serpiente-hombre que se enamoró de una mujer Arawak), que ella escuchó  en su niñez en Guadalupe y Martinica, las pequeñas Antillas donde nació y se crió, eran exógamos, es decir, buscaban sus mujeres en los Arawak. “Fue el grupo que duró resistiendo hasta el siglo XIX, hicieron alianzas con los ingleses, franceses y holandeses”, relató Clarac de Briceño, “estos tenían barcos dos veces más grandes que los españoles, pero que no se podían hundir, por eso hay hipótesis de que llegaron del Pacífico a Chile (recientemente los mapuches han dicho: ‘Nosotros también somos Caribes’), ya que hacían viajes enormes que duraban meses”.

Clarac de Briceño refirió que una de las primeras deformaciones de la historia surgió con la propaganda que Cristóbal Colón emprendió en contra de los Caribes: “Nos atrofiaron la primera historia de Venezuela, de América. Los Caribes fueron los grandes defensores de América, ellos llevaban mercancías desde el Orinoco hasta el norte, llegaron a lo que hoy es Nueva York, y con ellos llevaban sus mitos”, refiriéndose con esto que la serpiente mítica del Amazonas, del mito de Amalivacá, se convirtió en Quetzalcóatl, que significa “la serpiente del quetzal”. “En Lagunillas (a 40 minutos de la ciudad de Mérida, Venezuela) hay este tipo de pájaro, viven igual que en México, detrás de las cascadas, acá los indígenas de Lagunillas los llaman tistire y airón. Se lo comenté a un profesor de la Universidad de Los Andes, conocedor de pájaros, y este me dijo que solo había quetzal en el Parque Henry Pittier, le dije que yo conocía a los quetzal en Lagunillas”, así que este especialista fue a este pueblo y lo verificó.

“Es para que vean cómo vivimos en un país que no lo conocemos. Nos han dado la historia muy pequeña”, a retazos, enfatizó.

Colón llamó a los Caribes “caníbales”. La palabra “Karib”, aclaró, significa en su lengua “el valiente, que no tiene miedo a nada”, pero como en algunas lenguas indígenas no se pronuncia la letra “r” la profesora está segura que “Karib” se articula “Kanib” y los españoles posiblemente le pusieron la “r”: Caribe. “Perro en latín se dice canis, de ahí viene la palabra can. Existía una figura mítica, un ser con cuerpo de hombre y cabeza de perro, que se retrataba en los libros que traía Plinio, Colón los ilustraba así: los mismos seres perros de Plinio, Caribes con cabezas de perro, podemos ver dibujos con carnicerías de tupí-guaraníes (de Brasil) y de Caribes” ilustrados de esa manera. La primera propaganda de guerra en el continente americano.

“Por eso digo que tenemos que rehacer la historia, ¿cómo les vamos a decir a nuestros jóvenes que sus antepasados eran caníbales cuando, al contrario, eran inteligentes, hermosos, hábiles?”, se preguntó Clarac de Briceño, quien refirió que los indígenas tienen una gran capacidad lingüística de aprender varios idiomas. “En Venezuela sobreviven 44 lenguas indígenas, ¿cómo es posible que esto ocurra luego de cinco siglos? ¿Cómo se llama eso? Resistencia lingüística y cultural”, dijo.

“¿Cuáles son los temas para los historiadores? La historia europea en América ¿Acaso no les interesan nuestros antepasados, los indígenas? El historiador sigue siendo demasiado español en su formación. En uno de los trabajos que recibimos en los dos congresos de antropologías del sur que hicimos en Mérida, se habla que en el Amazonas ya había una civilización de más de 40 mil años con conocimiento de la agricultura, la conservación de los productos. Hay reflexiones nuevas sobre la historia, especialmente en América Latina. Yo misma estoy releyendo a Humboldt, descubriendo su interés por Venezuela”. Puede ser esta otra historia la que nos permita sobrellevar esas crisis propiciadas por el capitalismo.

Clarac de Briceño concluyó que cómo era posible que los historiadores no estudiaran el proceso de hominización, ¿cómo el ser humano se hizo lo que es hoy día? “En lugar de inventar guerras, podríamos ocuparnos de desarrollar nuestras neuronas, de aumentar nuestra capacidad de uso de las neuronas, actualmente sólo usamos el 10% de las neuronas, lo máximo que hemos llegado es a 20%. Morin dice que venimos de mezclas de moléculas. Las neuronas nos pueden salvar, hay pueblos aborígenes en Australia que han tenido estas ideas y se comunican por telepatía, no los pueblos occidentales”, dijo Clarac de Briceño, quien en su disertación concluyó, junto a lxs estudiantes, que se puede aprender a levitar, a ser telépatas, a pensar en la mente más allá del pensamiento y convertirnos en una mente colectiva, a que las mujeres podrían sincronizar sus etapas menstruales con los ciclos de la luna.

“Había sin duda un plan, al igual que con los planetas y las estrellas, para nuestra especie”, refiriéndose que fenómenos geológicos (como el Valle del Rift y Rif) hayan propiciado cambios climáticos y la consiguiente evolución biológica de esos seres medio simios y medio humanos, sin ellos saberlos. “¿Se imaginan pasar de estar en una selva a una sabana? ¿Se imaginan la angustia de esos primeros seres humanos al convivir con animales como los tigres dientes de sable? Hay un autor francés que habla de un miedo de ser comidos, que nunca se acaba. Freud estudiaba a pacientes que soñaban constantemente con ser comidos… por sus padres, parientes. ¿Se imaginan a estos seres obligados a caminar, a correr para escapar, a usar sus manos?”, se preguntó Clarac de Briceño quien invitó a seguir leyendo para re-descubrirnos como especie y conociéndonos.

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